Lista de productos por fabricante Pago de los Capellanes

La bodega Pago de los Capellanes situada en la D.O. Ribera del Duero fundada en 1996 y reconocida por los amantes de los vinos tintos castellanos y elegantes. Pago de los capellanes es nombrado así en honor a los capellanes de la parroquia de Pedrosa, situada a en la provincia de Burgos.

En primer lugar, recordar que un Pago es un paraje rural, formado por tierras o heredades, especialmente dedicadas al cultivo del viñedo o del olivar. Estos sitios privilegiados otorgan a sus caldos características distintivas y un gran prestigio. Es por ello que los Vinos de Pagos (VP) constituyen la categoría superior que puede alcanzar un vino, enmarcándose dentro de los Vinos con Denominación de Origen Protegida (DOP).


La prestigiosa y emblemática bodega Pago de los Capellanes, fundada en 1996, se encuentra en pleno corazón de la Ribera del Duero, concretamente a un kilómetro de la pedanía burgalesa de Pedrosa del Duero. Se funda como negocio familiar, aunando la mejor tradición de la Ribera del Duero con las más modernas técnicas de producción, con un objetivo claro: obtener vinos selectos, excelentes y muy equilibrados.


Es en este paraje donde se cosechan algunas de las mejores uvas de toda la Ribera del Duero y, por tanto, los caldos obtenidos se consideran unos de los mejores de la Denominación de Origen (DO) Ribera del Duero. La variedad predominante de uva es la Tempranillo (90% de la producción total).




Paraje, pago

Bodegas Pago de los Capellanes


Según la normativa del Consejo Regulador de la DO, los vinos deben contener, al menos, un 75% de Tempranillo. Esta bodega conjuga dicha variedad con Cabernet Sauvignon y Merlot.


La Tempranillo, también llamada “uva noble” de España, es autóctona de la Rioja. Recibe también los nombres de Tinta del País, Cencibel o Giró y se llama Tempranillo porque madura temprano, varias semanas antes que la mayor parte de las variedades de uva tinta españolas.


Crece mejor en altitudes relativamente altas, con un clima fresco pero, puede también tolerar climas mucho más templados. Esa frescura facilita la elegancia y acidez de la uva. Y para lograr altos niveles de azúcar y la piel gruesa que la caracteriza y que dan ese color intenso, es necesario el calor. Ambos factores, frío y calor, se conjugan magníficamente en el clima continental y de altura de la Ribera del Duero.


Se trata de vinos notables, muy valorados, raciales, “vinos con alma, vinos que hablan” y que se distinguen por su estructura peculiar y su gran elegancia. Vinos de exquisito bouquet, persistentes, llenos de matices y textura agradable y aterciopelada. Estos caldos despliegan todo un universo de aromas y sabores, estimulando el cuerpo y nutriendo el alma.


Vinos que son reflejo de la tierra que los produce y que se convierten en claros embajadores de la misma.


Haciendo un poco de historia, en el siglo XIV, la actual pedanía de Pedrosa de Duero albergaba una parroquia, en la que los capellanes ofrecían misas y oraciones a cambio de pequeñas parcelas de terreno. Con el tiempo la capellanía llegó a tener una extensa propiedad.


En 1855, la desamortización de Mendizábal devolvió las propiedades de la iglesia y el clero al ayuntamiento. Los habitantes de Pedrosa, sin embargo, mantuvieron el nombre de Pago de los Capellanes.


En él había viñas, que fueron trabajadas durante años por generaciones. Hoy día, este pago se ha convertido en una de las bodegas familiares más prestigiosas de la Ribera del Duero, las Bodegas Rodero-Villa.


En 1980, D. Francisco Rodero adquirió este paraje y 16 años más tarde, logró el vino espectacular que lleva por nombre Pago de los Capellanes.


La finca transformó su aspecto cuando el matrimonio formado por Francisco y Conchita, apoyados en un excepcional equipo, modernizó las técnicas de cultivo y amplió el viñedo hasta superar las 100 hectáreas. El Pago tiene una forma rectangular y está flanqueado por ocho nogales centenarios, en un lugar estratégico, donde están las viñas. Las edificaciones de la bodega, con un marcado carácter moderno, bordean estos nogales, que quedan en el centro a modo de claustro. Alrededor de éste se desarrollan las diversas funciones.




La bodega dispone de cinco vinos elaborados con tempranillo 100%: Joven Roble, Crianza, Reserva y dos vinos de Parcela, Nogal y Picón, los vinos más especiales de la bodega.


El vino de base es el Joven Roble Tempranillo, cautivador desde el primer momento y asequible a cualquier bolsillo.


El Pago se divide en 35 parcelas, algunas de las cuales producen uvas que permiten la elaboración, por ejemplo, de El Nogal, envejecido durante 22 meses en barrica de roble francés. Se trata de un vino de color morado intenso, cardenalicio, con ribetes granates. Con aromas florales y frutales, apareciendo, en último término, tonos vainilla, cacao, torrefacto, sándalo, especiados, tonos tabaco o regaliz. La primera añada en elaborarse fue el 2003, posteriormente también se elaboró en el 2005 y 2006, no elaborándose en el 2007, 2008 y 2009; apareciendo nuevamente en la añada del 2010.


En referencia a El Picón, la primera añada en elaborarse fue la de 1999, no elaborándose en el 2000; apareciendo nuevamente en las añadas del 2004, 2009 en la que se utilizaron las exclusivas barricas T5 de Taransaud y 2010.



Vinos a la venta de la Bodega


Las uvas de cada parcela se elaboran por separado. Durante los meses previos a la vendimia se realizan controles diarios de muestras en cada parcela, cogiendo uvas por la mañana y por la tarde, analizando la evolución de los racimos, prensando cien bayas de cada parcela y estudiando su maduración. No es hasta primeros de octubre, cuando la uva está en su punto óptimo, cuando se empiezan a recoger los frutos de las viñas.


En ese período el día ofrece unos 25º C de media, mientras que la noche, 5º C. Este contraste favorece la maduración de los racimos, potencia su grado alcohólico, el color y los taninos, además de ayudar a mantener una acidez muy equilibrada.


El proceso de crianza se lleva a cabo en una bodega subterránea con un calado de 10 metros de profundidad. Aquí reposan los vinos en barricas de roble francés nuevo (de 1 a 3 años) hasta que alcanzan la madurez óptima para su mezcla.


En resumidas cuentas, Pago de los Capellanes, todo un lujo, todo un placer digno de dioses que gracias a su esfuerzo le ha llevado a conseguir entre otros, estos premios:





Baco de Oro(Pago de los Capellanes Crianza 2008)


Baco de oro


Medalla de Plata en el Concours Mondial de Bruxelles 2015bruxelles 2015







Baco de Bronce (Pago de los Capellanes Roble 2012)


Baco de bronce


Gran Baco de Oro (Pago de los Capellanes Roble 2013)


gran baco de oro

Más
Mostrando 1 - 4 de 4 items
Mostrando 1 - 4 de 4 items