Los Pagos y sus vinos

Los Pagos y sus vinos

SOBRE LOS PAGOS Y SUS VINOS

El vocablo “Pagus”, en latín, significa país. Este es el origen de la palaba “Pago” en castellano.

Hablamos de pagos, en general, cuando nos referimos a territorios rurales relativamente pequeños (varias hectáreas, no superando los 5.000 Km2). Son sitios tradicionales ubicados en la periferia de una localidad o parajes delimitados por accidentes geográficos naturales (ríos, montañas…), dotados, tanto de una historia, en muchos casos, como de unas características edáficas y de microclima particulares que los distinguen de otros lugares de sus inmediaciones. A fin de cuentas, terrenos singulares por su ubicación, su pasado y sus rasgos ecológicos.

 La categoría y calidad de los vinos españoles está regulada por la Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y del Vino, que adapta el anterior Estatuto del Vino de 1970 a la legislación europea.

 Según la normativa europea, los vinos se clasifican en tres categorías, según el nivel de protección geográfica y el grado de exigencia en su proceso de elaboración, crianza y comercialización. De menor a mayor grado: 

  1.      Vinos de Mesa 
  1.      Vinos de la Tierra (VdlT) 
  1.      Vinos con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.).  Éstos, a su vez, de menor a mayor calidad, se clasifican en: 
  •       Vinos de Calidad con Indicación Geográfica (V.C.)
  •       Vinos con Denominación de Origen (D.O.)
  •       Vinos con D.O. Calificada (D.O.Ca.)
  •       Vinos de Pagos (V.P.)

 (Para más información sobre las primeras tres categorías, ver nuestro artículo “Clasificación de los Vinos Españoles”)

Por tanto, los Vinos de Pagos ocupan la cúspide de la pirámide, siendo los vinos más cuidados y protegidos, lo cual queda patente en la obligación de someterse a una serie de requisitos establecidos en Ley de la Viña y el Vino de 2003: 

Nombre del Pago: Siempre estará vinculado tradicionalmente al cultivo de los viñedos de los que se obtiene el vino.El nombre puede remontarse en el tiempo a tiempos muy pretéritos o bien debe llevar, por lo menos, unos cinco años utilizándose, aunque no de manera oficial.  Esto significa que las gentes del lugar deben conocer ese paraje con ese  mismo nombre, por lo menos, desde esos cinco años.

Extensión máxima: Deberá ser siempre inferior a la de los términos municipales del territorio en que se sitúe.

Elaboración del vino: Se exige un sistema de calidad integral, que se aplicará desde la producción de la uva hasta la comercialización del producto.

Procedencia de la uva: Toda la que se destine al Vino de Pago deberá proceder de viñedos ubicados en el Pago y el vino deberá elaborarse, almacenarse y criarse de forma separada de otros vinos.

Cada vino deberá contar con un órgano de gestión, sujeto a la legislación y normativa de las Comunidades Autónomas en donde se sitúe el Pago.

Cuando la totalidad del Pago se encuentre en el ámbito territorial de una D.O.Ca, el vino podrá recibir el nombre de  Vino de Pago Calificado,  siempre que cumpla los requisitos exigidos, a su vez, a dicha denominación.

Elaboración y embotellamiento: Lo realizarán las personas físicas o jurídicas que ostenten la titularidad de los viñedos del Pago, en bodegas situadas en el mismo Pago o en sus proximidades (caso de los Pagos más pequeños, que carecen de espacio físico para situar una bodega). Para que una bodega llegue a obtener la D.O. Vino de Pago, sus vinos han tenido que gozar de una buena trayectoria durante los últimos 10 años, han debido gozar de un reconocimiento por parte del público, de los restaurantes, de las mejores guías y de la prensa especializada. La D.O. Vino de Pago ampara al vino,nonecesariamente a la bodega. Es decir, hay bodegas que según la ley elaboran Vinos de Pago además de otros que no lo son.


D.O Vino de Pago reconocidas oficialmente en España.

Vinos de Grandes Pagos de España

Desde hace algunos años encontramos esta expresión, la cual contribuye a una cierta confusión. Veinticinco bodegas de diferentes zonas españolas se asociaron, bajo el impulso del marqués de Griñón, Carlos Falcó, con el objetivo de promocionarse conjuntamente. Entre las veinticinco bodegas hay cinco más que tienen reconocida, a su vez, la Denominación de Origen Vino de Pago: la bodega Propiedad de Arínzano (D.O. Arínzano), Bodegas Uribes Madero (D.O. Calzadilla), Dehesa del Carrizal (D.O. Dehesa del Carrizal), Bodega Mustiguillo (D.O. El Terrerazo) y Bodegas Manuel Manzaneque (D.O. Finca Élez). 

  • Vinos denominados “Pago de…” :

    los Capellanes, de Carraovejas, de Tharsys…y así hasta un mínimo de 80 denominaciones.

Desde que se reconoció oficialmente esta D.O. Vino de Pago, ya no se permite a ninguna bodega registrar como marca la palabra “Pago de…”, aunque se mantienen las marcas anteriores ya constituidas. 

  • Vinos con D.O. Vino de Pago 

Vamos a dedicarnos ahora a estos últimos.

Según la Ley del 2003, un vino con D.O. Vino de Pago es una D.O. Protegida, que hasta el momento, sólo se reconoce con tal nombre en las C.C.A.A. de Navarra, Castilla-La Mancha, Valencia y Aragón.

En Rioja, Ribera del Duero, Rueda, El Bierzo, Toro, Jerez… no hay, de momento, vinos con esta clasificación oficial, lo cual no quiere decir que los vinos de estas zonas sean, ni mucho menos, peores que los clasificados dentro de la D.O. Vino de Pago. Por ejemplo, los Vega Sicilia o los Pingus no son Vinos de Pago, sin embargo nadie duda de su gran calidad y prestigio.

Dentro de las doce D.O. podríamos hacer una mención especial a los:

PAGOS MONUMENTALES

Tienen unas características muy particulares que les confieren un interés enoturístico y arquitectónico especial. Ambas son dos señoríos navarros: 

  • D.O. Arínzano:  

    Bella finca, cerca de Estella, propiedad de la familia Chivite, situada en un hermoso y salvaje valle en las últimas estribaciones de los Pirineos, dividido por el río Ega. Su extensión es de 355 hectáreas, aunque sólo 128 están dedicadas al cultivo de viñedos de Pago. Este señorío ha sido reconocido por la excelencia de sus viñedos desde el siglo XI. Tras sucesivos propietarios, quedó casi abandonado hasta que en 1988 los Chivite se hacen con la propiedad y Rafael Moneo construye una extraordinaria bodega de nueva planta, rehabilitando las edificaciones antiguas, consiguiendo, así, un conjunto arquitectónico de belleza incomparable y singular. Su único Vino con D.O. Vino de Pago, de marca Arínzano, es un magnífico y elegante “coupage” de uvas tempranillo y merlot, con unos 14 meses de barrica francesa de la mejor calidad. 
  • D.O. Otazu: 

    No se queda atrás en belleza el señorío de Otazu, muy cerca de Pamplona, entre las Sierras del Perdón y Echauri. Sus orígenes se remontan a la Edad Media, elaborándose vino desde el siglo XII. El paraje es espectacular desde el punto de vista paisajístico, a lo que se suma un complejo arquitectónico compuesto por una iglesia románica, un palacio renacentista del siglo XVI, una torre de defensa del XIV, una bodega del XIX y una espectacular bodega vanguardista, del siglo XXI. Se trata de un maravilloso paraje, lleno de historia y de arte pues sus propietarios son grandes coleccionistas de escultura y han tenido el gran acierto de colocarlas entre las barricas de la bodega vanguardista. Su vino Señorío de Otazu, tinto con 18 meses de barrica francesa, de cabernet sauvignon y tempranillo es hasta ahora el único de la bodega que puede ostentar esta denominación calificada. 

PAGOS SINGULARES

  • D.O. Vino de Pago El Terrerazo: 

    Cerca de Utiel, en Valencia, encontramos las Bodegas Mustiguillo, con dos vinos: Quincha Corral y Finca Terrerazo. Situadas a unos 850 metros de altitud, a unos 100 kilómetros del mar, cercana a Teruel, con viejas cepas plantadas, la mayoría, en los años cuarenta del siglo pasado. Se trata también de un proyecto familiar, en este caso de la familia Sarrión, que desde su creación en 1998, no ha parado de conseguir éxitos. Vinos de gran personalidad y diferentes a todos, elaborados a partir de la uva bobal, hasta entonces empleada para la elaboración de vino a granel y algún que otro vino rosado de mediana calidad. Esta familia ha conseguido convertir esta variedad en una uva de Pago. Sus cepas son cultivadas orgánicamente y se mezclan, promiscuamente, con los más fieles representantes del monte bajo mediterráneo (romero, tomillo, carrascas…), así como con pinos, almendros y olivos. Sus vinos de Pago son dos de los grandes vinos de la Comunidad Valenciana.  Llegados a este punto, tan solo nos queda animar a todos nuestros lectores a ir conociendo la inmensa riqueza de estos maravillosos vinos, los que, sin duda, dejarán huellas imborrables en memorias y paladares. Sensaciones mágicas e indelebles, con las que recrearse, aún con mayor deleite, si cabe, cada vez que se vuelva a ellos o se recomienden a otros amantes de los placeres de los vinos de solera. 
  • D.O. Dominio de Valdepusa: 

    En este caso, viajamos hasta la Comunidad Autónoma Castilla-La Mancha. Se trata de tierras poco reconocidas históricamente como capaces de producir vinos finos. Aquí, el Marqués de Griñón, figura pionera en la modernización de la viticultura española, ha mimado las tierras toledanas, próximas a Malpica de Tajo, donde su familia posee fincas desde el siglo XIII. Él consiguió la primera D.O. Vino de Pago para todos sus productos y fue el primero en introducir en tierras manchegas las variedades francesas, hace 40 años.
  • D.O. Pago Florentino: 

    En la cercana Ciudad Real, encontramos otro Vino de Pago de gran calidad. Esta vez se le ha adjudicado el nombre de su propietario, Florentino Arzuaga. Conocido bodeguero en la Ribera del Duero, se trasladó a tierras manchegas enamorado de los olivos de la variedad cornicabra. Compró 150 ha. para elaborar aceite “Premium” y descubrió de paso, un magnífico terreno para elaborar también vinos de alta calidad, siempre con la variedad tempranillo, llamada aquí cencibel. Su vino tinto, de escasa producción, es un gran ejemplo de ello.

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